LA INVESTIGACIÓN A LA PAREJA PRESIDENCIAL
CapĂtulo inicial
Entre otras cosas, la fiscalĂa ha presentado un caso que muestra a la pareja Humala-Heredia introduciendo al sistema, a travĂ©s de las elecciones del 2011, fondos de origen incierto de manera encubierta y en volĂşmenes alarmantes. Con esto basta y sobra para llevar el caso a juicio. Mentir a las autoridades electorales es suficientemente grave para sostener un caso penal. Más si el engaño parece dirigido a mantener en el anonimato a donantes inapropiados, entre ellos, aparentemente, empresas que contratan o contrataban con el Estado y que debĂan haberse mantenido al margen del proceso.
Pero la opciĂłn por el encubrimiento es aun más grave si, como sostiene la fiscalĂa, el esquema fue organizado para mantener en las sombras la verdadera cantidad de dinero acopiada y permitir que se genere un fondo clandestino dirigido a sostener el estándar de vida de la pareja sin revelar al fisco la verdadera cantidad de ingresos que tenĂa a su disposiciĂłn. Las diferencias entre las anotaciones de las agendas y los gastos electorales efectivamente declarados a la administraciĂłn electoral abonan en esa direcciĂłn. La evidencia conduce entonces claramente a un fraude electoral por falsedad y a un fraude tributario por encubrimiento. Y esto basta para tener un caso grave, incluso aunque al cabo de los cuatro meses que durarán las restricciones impuestas hasta ahora no se complete el caso por lavado de activos.
El caso por lavado requiere que la lista de aportantes incluya a “mafiosos a tiempo completo” o que se establezca con precisiĂłn una ruta especĂfica de inversiones encubiertas organizadas para hacer rentables o mantener ocultos los fondos acopiados que han provocado esta investigaciĂłn. Por cierto, un caso por lavado deberĂa desembocar en la incautaciĂłn de los saldos que se conserven sin gastar, pero para eso es preciso aĂşn ubicarlos. En esta parte la historia parece estar todavĂa en reconstrucciĂłn y es probable que cuatro meses no sean suficientes para terminar de escribirla. Pero que queden aspectos pendientes no significa que el caso vaya a desmoronarse. La fiscalĂa tiene herramientas suficientes para “desenganchar” el caso de las incĂłgnitas que no puedan despejarse cuando sea oportuno hacerlo.
Especialmente las preguntas asociadas a la llamada “ruta de Venezuela” pueden contestarse luego, cuando las condiciones polĂticas en Caracas hagan posible establecer si el humalismo del 2006 se financiĂł o no con base en un desfalco. Mientras, cuando concluyan los cuatro meses que siguen, será posible proseguir con lo que ya está probado sin necesidad de enredos innecesarios provocados por una sana pero poco productiva ambiciĂłn por preparar el caso perfecto.
Si las comprensiblemente ambiciosas metas que se ha puesto la fiscalĂa no se alcanzaran en este perĂodo, nada impide que el caso se reorganice y algĂşn tiempo despuĂ©s se regrese sobre los aspectos que puedan quedar incompletos en primer momento.
Es posible que un caso parcial, limitado a los cargos por defraudaciĂłn tributaria y falsas declaraciones a la autoridad electoral, nos resulte insuficientemente para expresar el fastidio que todos sentimos ante lo que parece haber ocurrido con ocasiĂłn a las dos Ăşltimas elecciones. Pero el sacrificio provisional de una parte de esta historia es un buen precio a pagar a cambio de tener una primera respuesta institucional sin demoras o retrasos innecesarios. A fin de cuentas, esta historia no tiene por quĂ© acabar en su capĂtulo inicial.
Publicado en El Comercio el lunes 27 de junio del 2016
