Alrededor de la situaciĂłn actual de las fiscalĂas veo dos posiciones: por una parte están quienes se están preocupando legĂtimamente por el significado ambiguo de algunas de las decisiones tomadas por la Fiscal de la NaciĂłn alrededor de algunos casos emblemáticos, como el Sánchez Paredes, el de la juez Emma Benavides o el de los llamados Cuellos Blancos. Pero por la otra está la de quienes intentan utilizar estas preocupaciones y dudas para generar objeciones sobre la solidez y cautela con que, encuentro, la Fiscal de la NaciĂłn y el equipo que lidera la fiscal Barreto están manejando los casos Castillo.
Ensayando un resumen debo decir que la escena que surge de la combinaciĂłn o sobre posiciĂłn de estos escarnios no es Ăłptima. En una conversaciĂłn reciente, hecha en pĂşblico, Rosa MarĂa Palacios me decĂa que ella habrĂa preferido que la Fiscal de la NaciĂłn arme una agenda progresiva, una en la que aborde las cosas punto por punto y no todas a la vez, de manera que cosas como reorganizar a los fiscales especializados en los casos contra los Cuellos Blancos (no olvidar que dentro de este equipo ha habido más de una disputa seria en tiempos recientes) se hicieran cuando la posiciĂłn de la fiscalĂa quede consolidada definitivamente.
Yo estoy de acuerdo con Rosa MarĂa. Jamás es buena idea mover más de una crisis fundamental a la vez. Pero en cuestiĂłn de estilos las preferencias mandan. Y lo que la Fiscal de la NaciĂłn está haciendo, mover varios escenarios crĂticos al mismo tiempo, supone riesgos de imagen y reputaciĂłn que ella ha decidido tomar y que por ende deberá estabilizar.
En todo caso encuentro que el golpe más duro que ha provocado la forma en que se están manejando estos temas ha sido la renuncia de Victor Cubas, un profesor universitario que encuentro representa parte de lo mejor que ha tenido el Ministerio PĂşblico desde los años 90, a la oficina tĂ©cnica que coordinaba dentro de esta entidad. Encuentro dura esta decisiĂłn porque Victor ha dejado muy en claro, entre otros espacios, en una entrevista que concediĂł a Glatzer Tuesta que se ha ido en señal de protesta por lo que encuentra ha sido una forma, por decir lo menos, tosca de hacer los reemplazos. Voy a publicar este sábado, En Coyuntura, el programa que conduzco en los espacios digitales de La Ley una conversaciĂłn en el que el me confirma que, sin embargo, prefiere pensar que la FiscalĂa de la NaciĂłn entenderá el mensaje y hará correcciones que dejen en claro quĂ© pretende exactamente lograr en estos espacios.
De hecho Victor cuenta que alguno de los cambios que hizo y que causaron reclamos ha sido ya corregido.
Desde mis propios espacios hago votos por que asĂ sea. Los recelos que han provocado los cambios hechos en espacios sensibles dentro de las fiscalĂas no son cosa menor. Creo que no se mueven en el mismo plano en que se mueven los casos que se siguen contra Pedro Castillo. Pero eso no los hace asuntos irrelevantes en absoluto. De varias maneras las disputas que está asumiendo la FiscalĂa de la NaciĂłn en los casos Castillo contienen una dosis alta de cuestiones de Ă©tica pĂşblica que requieren un ambiente libre de dudas, uno que contenga en todo lo que sea posible disputas internas, o uno que explique con suficiencia por quĂ© se producen ellas en una lĂnea de discurso que no se agote en exigir el merecido respeto a la autonomĂa de quien tiene en sus manos el difĂcil encargo de dirigir a una entidad que, nos lo contará Victor estĂ© sábado, tiene además una extensa agenda de temas por resolver.
Entonces abrir un poco más las puertas al equilibrio interno puede ser imprescindible.
Pero en medio de todo encuentro importante tambiĂ©n ir con cuidado cuando se miran estos asuntos. Estamos atrapados en un entorno que binarisa las cosas, o como se dice en estos dĂas, las polariza adscribiendo toda disputa a uno de dos bandos irreconciliables que sin embargo comparten una serie de intereses clientelistas: vacadores fraudistas (los que sostienen que la vacancia que no alcanzan es la Ăşnica salida a la crisis y que las elecciones fueron un fraude) y Castillocerronistas (aquĂ no hace falta explicaciĂłn). Asumir antes de tiempo que las innegables incertidumbres que produce la cuestiĂłn sobre las designaciones en la fiscalĂa expresa una adhesiĂłn de la Fiscal de la NaciĂłn expresa su automática adscripciĂłn. A los vacadores fraudistas es un error. Implica empujar a una magistrada que encuentro lejos muy lejos de la manipulaciĂłn polĂtica a un bando al que no corresponde. Espero al otro extremo, asumir que porque las decisiones que está tomando la fiscalĂa en el caso Castillo vienen siendo las mejores imaginables, entonces debemos hacer oĂdos sordos a objeciones como las que ha hecho pĂşblicas Victor Cubas es un error igual de grande. Podemos sin duda estar de acuerdo con su gestiĂłn en parte, y reclamar más claridad en la cuestiĂłn de los cambios que ha hecho en dĂas recientes tambiĂ©n, porque en contra de lo que piensan los dos sectores que clientelistas que polarizan todo lo que toca, la polĂtica no es cuestiĂłn de adhesiones absolutas, sino un ejercicio crĂtico que combina distintas posturas ante distintos problemas, y sobre esa base, abre espacio para el diálogo adulto.
Entonces regresamos al teorema de Thomas, del que, en una paráfrasis, tomĂ© el tĂtulo de estas nota: no empujemos a la Fiscal de la NaciĂłn a un bando en el que no queremos encontrarla, porque cuando las cosas se asumen reales, se vuelven reales en sus consecuencias.