por César Azabache Caracciolo – La República
Este interinato es bastante más que una transición. Suena a clausura.
01/10/2025
El interinato del fiscal Gálvez ha definido ya su propio curso de acción. Su llegada a la FiscalÃa de la Nación, luego de la suspensión de la fiscal Espinoza, abre un periodo que en principio será de seis meses. Pero ese plazo depende de un litigio que permanece abierto; el que enfrenta a la señora Espinoza con la JNJ por las secuelas del caso Benavides.
Nos guste o no, los desenlaces posibles de ese caso son tres. La señora Espinoza puede volver a la FiscalÃa de la Nación si consigue protección judicial pronto. También puede volver tarde, cuando una nueva Junta de Fiscales Supremos la haya remplazado en el cargo. O puede terminar destituida o inhabilitada, si no obtiene protección judicial contra la JNJ y contra el Congreso.
Qué ocurra primero definirá la forma que adoptará esta historia.
En el camino la Junta de Fiscales Supremos ha terminado perdiendo mayorÃas sólidas. El disenso entre sus miembros quedó expuesto cuando se discutió el destino de la fiscal Benavides, repuesta luego que el Judicial validó la orden de la JNJ. La fiscal Espinoza propuso asignarle el asiento que tienen las fiscalÃas en el JNE y no logró mayorÃa. Abierta la brecha la distancia quedó confirmada, lo ha admitido la propia señora Espinoza, cuando no pudo evitar las declinaciones que terminaron entregando el interinato al fiscal Gálvez.
Además la Junta de Fiscales Supremos puede ver alterada su conformación en poco tiempo. Dos fiscales supremos destituidos por la anterior JNJ, los señores Arce y RodrÃguez, están ahora mismo litigando para recuperar sus posiciones en la Junta. Sus demandas de amparo tienen rutas complejas, pero siguen en proceso. Y en agosto la actual JNJ declaró desierto el concurso que se habÃa abierto para cubrir dos plazas en la Junta, de modo que sus asientos parecen estar en una suerte de reserva virtual.
Si los señores Arce y RodrÃguez regresaran, la Junta tendrÃa siete miembros. Cuatro de ellos —Arce, RodrÃguez, Gálvez y Benavides— podrÃan formar una mayorÃa predecible, incluso capaz de resistir un eventual retorno de la señora Espinoza. Esa mayorÃa sin duda dirigirÃa las fiscalÃas en una dirección por completo distinta a la que se intentó instalar tras la salida de la fiscal Benavides.
Por cierto, la señora Benavides podrÃa seguir siendo la carta preferida para quienes buscan menos ruido en el ciclo electoral. O ya no. El sector al que ella representa, en las condiciones que van formándose, podrÃa tener más cartas que ella para reconfigurar la posición de las fiscalÃas en el escenario.
Por su parte el señor Gálvez parece decidido a usar sus, en principio, seis meses de interinato para ganar posiciones en la nueva disputa que se ha abierto por el control de las fiscalÃas. El miércoles 24 visitó al presidente del Congreso. No a la presidenta del Judicial, que ha defendido con firmeza la autonomÃa de las instituciones del sistema judicial, sino al presidente del Congreso, la misma entidad que alteró hace poco las reglas sobre policÃas y fiscales contra la posición de las fiscalÃas, a las que él ahora representa.
El lunes 29 el señor Gálvez se presentó ante la Comisión Alva, que debate en el Congreso alternativas para la reforma del sistema de justicia. Y ante la Comisión propuso una reforma constitucional destinada a impedir que los tratados de derechos humanos sean usados por el Judicial como válvula de control de leyes como la de prescripción o la amnistÃa con que el Congreso quiere detener los casos pendientes sobre graves violaciones a los derechos humanos. Además el señor Gálvez propuso al Congreso retirar al Poder Judicial del espacio preferente que hoy ocupa en el sistema de justicia. Y añadió, en un punto que parece ser de interés propio, que las rondas campesinas deben tener en la Constitución un papel central en la configuración de la justicia comunal.
En esa misma sesión el fiscal Gálvez se comprometió ante el Congreso a evitar nuevas confrontaciones entre las fiscalÃas, el gobierno y el Congreso. Un Congreso de 130 representantes, 105 de los cuales enfrentan expedientes penales que, por cierto, el señor Gálvez se comprometió a revisar y descartar en lo posible.
Adelantándose a ese compromiso el señor Gálvez ya habÃa removido de sus puestos a los fiscales Ballón y Mendoza, los responsables de los casos más serios que enfrenta el ministro Santiváñez, cuya segunda interpelación está aún en debates preliminares en el Congreso. El fiscal Ballón fue por cierto el magistrado que, en una audiencia grabada que se ha difundido insistentemente, expuso las conexiones que parecen mantener el señor Santiváñez con la familia de Miguel Salirrosas, ex policÃa y cliente suyo, preso por vÃnculos con el crimen organizado. El gesto recuerda a julio de 2022, cuando la fiscal Benavides apartó a la fiscal Revilla de la oficina que tenÃa a su cargo el caso de su hermana Enma, investigada por corrupción en el manejo de casos sobre narcotráfico. Además ha provocado la reproducción de un gesto que no debe pasar desapercibido: VÃctor Cubas, una figura de enorme prestigio en las fiscalÃas, que ya habÃa dejado su cargo cuando la señora Benavides removió a la señora Revilla, ha renunciado al puesto de vocero con el que la señora Espinoza lo habÃa traÃdo de vuelta.
En la sesión del lunes 29 el fiscal Gálvez pidió al Congreso garantizar a la fiscalÃa el 4% del presupuesto de la República año a año. Obtenga esto o algo semejante, el gesto proyecta la imagen de una nueva sincronÃa entre el Congreso, el gobierno y las fiscalÃas. Fondos a cambio de la aceptación de una nueva agenda que deje de lado los casos de impacto polÃtico e institucional y se concentre en reforzar la imagen de la policÃa como agencia principal de la lucha contra el crimen, al menos ante las cámaras.
Este interinato es bastante más que una transición. Suena a clausura.
