El dilema de la devolución

El dilema de la devolución
CƩsar Azabache Caracciolo
Al aceptar los hechos de la acusación, el juicio sobre los 15 millones ha quedado convertido en una cuestión sobre el significado y alcance de las normales legales aplicables al caso. Por definición, un debate de este tipo ocupa menos tiempo y tiene menor fuerza comunicacional que un debate organizado sobre declaraciones de testigos. Esto es una primera ventaja para la defensa. Pero la defensa aspira a mÔs. Aspira a apoderarse del significado de la acusación.
La defensa ha anunciado su consigna para este juicio. Si la consigna del juicio anterior fue ā€œNo hay pruebasā€, en este juicio se ha sostenido ya (y probablemente comience a repetirse) que ā€œFujimori devolvió los 15 millonesā€. FiscalĆ­a y ProcuradurĆ­a han contestado negando que la entrega de 15 millones al Ministerio de Defensa efectuada despuĆ©s de la transferencia original de los fondos pueda ser considerada una devolución, porque Montesinos envĆ­o ā€œsus 15ā€ al exterior, y Fujimori devolvió ā€œotros 15ā€. AdemĆ”s han recordado que la devolución del dinero, aunque fuera cierta, no dispensa de responsabilidad penal a quien ya ha desviado fondos del Tesoro. Sin embargo, y mĆ”s allĆ” del debate legal, la frase ā€œPero finalmente devolvió el dineroā€ tiene mucha mayor potencia comunicacional que la frase ā€œLa entrega de 15 millones de origen desconocido, no es devoluciónā€. De hecho ofrece al fujimorismo una buena coartada en un caso en el que se pensó que no tendrĆ­a respuesta. Y es que condenar al acusado ā€œque devolvió 15 millonesā€ no serĆ­a lo mismo, institucionalmente, que condenar a quien autorizó el empleo sistemĆ”tico de fondos pĆŗblicos para fines personales, entre ellos, esta Ćŗltima entrega. Y la acusación trata sobre el significado de esta Ćŗltima entrega, no sobre el dilema de la devolución.
FiscalĆ­a y ProcuradurĆ­a han insistido en que no hay explicación para la existencia de esos ā€œotros 15ā€, que aparecen en la escena de la devolución. Al hacerlo reconocen indirectamente no tener evidencias concluyentes sobre su origen. Fujimori aparece en esta escena nada menos que con el seƱor Aritomi, por mucho tiempo embajador de PerĆŗ en el Japón, prófugo y aparentemente principal eslabón del caso Fundación Apenkai. SegĆŗn la FiscalĆ­a, Apenkai habrĆ­a sido usada para recaudar fondos de ayuda para el PerĆŗ en el Japón y desviarlos hacia cuentas privadas. La Fundación habrĆ­a mantenido su posición en este carrusel reportando, como si fueran propias, obras que en verdad fueron hechas con fondos del SIN. La presencia del seƱor Aritomi en la escena, es, entonces, muy sugestiva. Fujimori necesita 15 millones. No los tiene a la mano. ā€œSe hace un prĆ©stamoā€ con fondos del Estado, aparece el seƱor Aritomi, y de inmediato Fujimori devuelve el prĆ©stamo. ĀæDónde estaban los fondos, tal que se necesitaba esta especie de ā€œstand byā€ informal mientras llegaban los ā€œotros 15ā€ que trajo el seƱor Aritomi? ĀæEl uso de esta suerte de crĆ©dito ā€œstand byā€ informal, ya aceptado por la defensa, no sugiere la existencia de un procedimiento de desviación de fondos previamente establecido? ĀæNos aclararĆ” esto la defensa en su alegato final?
Esas son las cuestiones de este caso, y a ninguna de ellas responde la consigna de la devolución, que hay que encontrar, para todos los fines, sugerente, pero fuera de lugar.

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