por CĆ©sar Azabache Caracciolo – La RepĆŗblica
05/03/2025
Hace solo unos dĆas, segĆŗn me informan,Ā el aĆŗn ministro SantivaƱezĀ hizoĀ circular por algunas redaccionesĀ de mediosĀ una nota anticipando elĀ allanamientoĀ aĀ su domicilio. Protestaba en esaĀ notaĀ por el uso de dos declaraciones de colaboradores eficaces como base paraĀ impulsar esa medida.Ā Por cierto, para entonces la existencia de esos colaboradores no era pĆŗblica. La presentación del pedido de allanamiento tampoco.
El domingo por la noche el seƱor SantivaƱezĀ mostró al aire una versión escrita del reportaje que publicó Cuarto Poder el mismo dĆa sobre los cargos relacionados al allanamiento, que se ejecutó reciĆ©n al dĆa siguiente. Esa versión, como admitió, le fue entregada antes que el reportaje se publicara. Y corresponde a un documento interno del programa. Es una versión cuyo origen se mantiene en la penumbra, especialmente despuĆ©s que la directora de comunicaciones de interior negara pĆŗblicamente tener alguna relación con ese documento y renunciara a su puesto.
El caso principal con el que comienza la ahora turbulenta relación del seƱor SantivaƱez con la fiscalĆa proviene de un hecho que no se si considerar un descuido o una exhibición: Me refiero a las conversaciones queĀ Ć©l niega haber tenido con un antiguo amigo suyo, el capitĆ”nĀ Junior Izquierdo,Ā āque le grabó y entregó las grabaciones a la fiscalĆa. En ellas, la voz negada de SantivaƱez aparece relatando con absoluta solturaĀ detalles mĆ”s que perturbadores sobre conspiracionesĀ protagonizadas porĀ Ć©l o por otras personas del entorno del gobierno.
La historia completa muestra a un ministro con acceso a demasiadas cosas. Pero muestra también a un ministro que ha generado, por descuido o soberbia todas las crisis legales que rodean su periodo en el gobierno.
El allanamiento se ha ejecutado, aun no sabemos con quĆ© resultados. La fiscalĆa ha pedido al judicial una orden que impida a SantivaƱez salir nuevamente del paĆs. Ćl viajó a Europa el mismo lunes 3, el dĆa que se anunció la solicitud y estarĆ” fuera hasta el 9 de marzo. AĆŗn es temprano para saber si regresarĆ” a tiempo para esa audiencia. Pero el nuevo gesto de desprecio ha ya sido emitido.
El seƱor SantivaƱez no ha presentado mĆ”s defensa que el simple negar que la voz que aparece en las grabaciones sea suya. Confirmando que no tiene nada adicional que decir o probar haĀ denunciadoĀ a la fiscal Espinoza ante la JNJ, ante el Congreso y de nuevo ante el Congreso. Al Juez que tendrĆa que protegerle si se estuviera violando sus derechos solo le ha pedido que sus casos se acumulen en uno solo. Ninguna medida de protección. Imposible dejar mĆ”s claro que busca aliados, no protección legal.
La controversia estĆ” escalando. La fiscalĆa ha incrementado el numero de cargos en su contra. Le ha allanado y pide que se impida su salida del paĆs. El gobierno ha expresado su respaldo a SantivaƱez agresivamente, llamando golpista a la fiscalĆa.
DetrĆ”s del ruido de las {ultimas declaraciones de la seƱora Boluarte siguen sonando las grabaciones que Junior Izquierdo ha entregado a la fiscalĆa.
SantivaƱezĀ intenta protegerse en base aĀ alianzas. No causa sorpresa queĀ las busque enĀ el Congreso, donde hay una mayorĆa pobladaĀ por personas que tienenĀ agendas legalesĀ propias. No dudo que a algunas de estas personas les encantarĆa tener al frente una fiscalia mĆ”s condescendiente que la que ahora tienen.Ā La agenda compartida por el seƱor SantivaƱez con el CongresoĀ parece sin embargo demasiado tupida para producir resultados inmediatos a su favor. AhĆĀ estÔ la interpelación que ha impulsadoĀ en su contraĀ laĀ congresista ParedesĀ por el manejo de la violencia interna. Y su pĆ©rdida de un papel de importancia en losĀ debates sobreĀ las leyes que el Congreso quiere reformar. La cuestión sobreĀ lasĀ investigaciones preliminaresĀ de delitos, que la mayorĆa quiere mantener bajo exclusivas competencias policiales, estÔ ahora en manos del TC, que ademĆ”s tiene que tomar una decisión sobre la ley de extinción de dominio. AquĆĀ y enĀ detenciones preliminares,Ā un asuntoĀ atrapadoĀ en unĀ bucle, la representación del gobierno parece estar en manos del Ministerio de Justicia, no en las suyas.
De hecho la espectacularidad de los desaciertos del seƱor SantivaƱez perturba una escena que podrĆa ofrecernos vĆas mĆ”s equilibradas de salida si el TC, que ya debe haber notado que tiene por delante un mandato mĆ”s extenso que el del gobierno y el de este Congreso, decide hacer su trabajo apropiadamente. Si decidiera hacerlo, a pesar de no ser un tribunal con experiencia en los complejos procedimientos de extinción de dominio, podrĆa poner algo de orden en una materia en que el Congreso se estÔ entrometiendo por un simple juego de intereses particulares por sobre una fiscalĆa que ha decidido cerrar filas en defensa de la ley. Hace solo unos dĆas Ricardo Uceda ha mostrado, en una parte de su columna, que en estaĀ Ć”rea tambiĆ©n hay historias que muestran la necesidad de hacer ajustes, aunque ellos no provienen de los cambios que impulsa el Congreso.
En el pasado reciente el TC ha dejado en evidencia su preferencia por dejar que el Congreso se imponga cuando quiere hacerlo. Pero hace poco contuvo a la mayorĆa cuando quiso modificar a su antojo las reglas de votación de casos sobre competencias constitucionales. No veo imposible que el TC decida ahora mediar en la escena y empezar a resolver cosas seriamente.
Un TC que decida hacerse autónomo funcionarĆa en un ambiente mĆ”s equilibrado que el que generan los extraƱos giros del seƱor SantivaƱez. Uno que se mantenga a salvo de la forma en que, siguiĆ©ndolo, la seƱora Boluarte multiplica laĀ polarizaciónĀ que todavĆa nos estÔ engullendo.
Bajar el volumen al ruido que genera el seƱor SantivaƱez y subirlo hacia un TC que tiene en sus manos un par de oportunidades inmejorables para cambiar su papel en esta historia.
No parece tan difĆcil.
